sábado, 27 de octubre de 2007

LIMA

Te camino sin ver el pasado y tu tiempo
huyendo recelosa de otro rostro, otra gente.
Te camino ensuciando el recuerdo de días
en que la consciencia de ti era más pura.
Ciudad que sin ser mía te me metes
bajo la piel, en los sueños, en el habla.

Nada de lo tuyo me pertenece
y me lo apropio ladrona de una memoria ajena
¿Cómo vivir sin recuerdos de calles de niñez
o trinos cuculies en madrugadas colegiales?,
¿o paseos a la Punta o a un Barranco menos decadente,
más sobrio y feliz?

Pero tu olor se ancla entre las rendijas de mi historia
y aprendo el juego colectivo de amor-odio
que tus naturales ensayan en las cervezas del viernes.
No soy de ti, y te vivo más, pero en la triste certeza
de no dejar ni una huella en el cemento de mis pasos

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