miércoles, 28 de noviembre de 2007

Entre el espanto y la ternura

Como dice Silvio, entre el espanto y la ternura transcurre todo... la ternura menos, eso sí.

En esta última semana me entero que dos amigas muy queridas estan pasando por momentos tan duros como yo, no por las mismas razones, pero con un dolor similar... Me abisma saber que el amor, la ternura entre dos personas que se eligen sin presiones, por un puro acto de voluntad pueda desembocar en tanto daño. Casualmente estas dos mujeres valiosas, llenas de talento y ternura para el mundo estan lejos de su país... por elección, claro, pero lejos al fin y al cabo.

El espanto del mundo nunca tiene límite... nunca es suficiente, ningún dolor significa a la larga una carta de garantía... y siempre esta la posibilidad absurda y terrible de tropezar con la misma piedra.

Hermanas en el dolor, les escribo a mis queridas mujeres enviandoles mis pobres palabras que no se si sirvan de algún consuelo... qué consuelo puede haber para la traición, para el desamor, para la duda y la inseguridad del otro cuando tu lo has dado todo, cuando dejaste todo lo que te pertenecía por probar una mejor vida al lado de ese que al menos en mi caso (y el de G también) tal vez nunca habria dejado su familia y amigos o sus preferencias por seguirte al sur del sur...

La querida N me decía ayer que al final nos quedamos con lo que pusimos de nosotras... si es así no me quedaré tan vacía si cuando todo esto termine ya no hay nada de la antigua magia... ojalá tengas razón querida amiga, ojalá tengas razón y pueda ser una mejor mujer cuando todo este espanto se vaya por fin, y yo pueda dormir sin pesadillas.

ojalá y ese día no este tan lejos, porque comienzo a cansarme de todo esto, comienzo a sentir que no hay cura de burro que me mejore de tanta rabia y tanto dolor.

Entre el espanto y la ternura transcurre todo, siempre es más el espanto, y siempre logra adoptar nuevas formas para sorprender con el dolor del mundo... sólo que cuando es de amor y traición una siente que realmente esta cerca de la muerte...

jueves, 1 de noviembre de 2007

No me digas

no me digas que no, que no, que no...
no me digas que tú no, que nunca, que jamás.

no me tomes la mano,
no me escondas la cara,
no te compadezcas.

porque yo te cuidé cuando estabas herida,
te di de beber y odié a tu enemigo.

así que no digas ahora que no,
porque es demasiado tarde.

Al Sur del Sur...

Ahora es cuando toda la lluvia del sur se agolpa ante mi vida... ahora es cuando vengo a comprender tanto verde y tanto gris... recién ahora, que todo impide (entre otras mi propia dignidad) correr a esconderme en algún árbol de mi niñez, en los aromas que me pertenecen, en los sabores de un caldo con pan y cilantro. Cosas simples, pero llenas de todo lo que ahora -recién ahora que finalmente comprendo- me falta y no tendré... porque vivo entre extraños que no comparten ni mi historia ni mi esencia, porque vivo entre gente que no me conoce, a quienes todo el tiempo hay que decirles nuevamente cómo te llamas... porque la profecia autcumplida ya está aqui, y no hay lluvia del sur que llore conmigo esta vez.

martes, 30 de octubre de 2007

CAMINO

Camino toda tu ausencia
Cansado el paso que apuro.
Detrás la huella reseca
La cuenta de este andar duro.

La senda que está marcada
No lleva hacia mi destino
Y es triste para mi llanto
Ver dividirse al camino.

La pena que anda suelta
Rebusca entre mi equipaje
Encuentra mis cuatro lunas
y desdibuja el paisaje

Mi suerte no se amilana
perderse no es algo nuevo
pero es que cansa que siempre
desconozca el paradero

El rumbo de mis pisadas
desemboca en nueva hoguera
la ruta del que acompaña
me deja siempre a la vera

No se si seguir buscando
refugio para mi sueño
si por donde quiera que ando
no hay respuesta a tanto empeño

lunes, 29 de octubre de 2007

Tesoro de mamá...


De noche

Los chilenos decimos "nochie", y cuando nos escuchamos imitados en la boca de otro parece menos serio, parece un chiste sin gracia, pero chiste al fin. Sin embargo, la noche de mis días, mi "nochie" no parece digna de risas... pasan las horas mientras una nueva condición insomne se instala en las brumas de la semi quietud de mi depa, interrumpida en oleadas continuas por el "mar de carros", metáfora con que Julio compara últimamente a la decadencia de nuestra vida de pareja...

Será porque hace años compartíamos nuestra felicidad frente al mar del océano Pacífico, realidad truncada hace ya tanto tiempo, y que sólo ahora se atreve a gritarnos a la cara la falta de valentía, la desidia, el fracaso, todo al mismo tiempo y con aullidos grotescos... aullidos que me despiertan en medio de la noche temblando de rabia y miedo, aullidos que no dejan descanzar y que espesan aun más mi densa "nochie", haciendome vagar sin rumbo entre los cuartos dormidos... y entonces, cuando la desesperación se apodera de mis pasos, cuando ya no soporto un minuto más la vigilia obligada, me percato con horror que soy yo quien grita.

Gabrielita

Por la esquina de la casa
se asoma su cabellera.
Lindos ojos de aceituna
y sonrisa en luna llena.
Quien la viera por los rosales
juntar pedazos de palitos,
para jugar que ella prepara
la comida a sus hijitos.
Es la niña, la Gabriela
un trocito de solcito.
Y parece que anduviera
en puntita los piecitos
para sorprender a la vida
con su canto a la dulzura
y regalarle a todo el mundo
una montaña de hermosura.
Pequeña, dedo meñique,
nubecita blanca.
Pellejito, princesita,
chiquita de la esperanza

sábado, 27 de octubre de 2007

LIMA

Te camino sin ver el pasado y tu tiempo
huyendo recelosa de otro rostro, otra gente.
Te camino ensuciando el recuerdo de días
en que la consciencia de ti era más pura.
Ciudad que sin ser mía te me metes
bajo la piel, en los sueños, en el habla.

Nada de lo tuyo me pertenece
y me lo apropio ladrona de una memoria ajena
¿Cómo vivir sin recuerdos de calles de niñez
o trinos cuculies en madrugadas colegiales?,
¿o paseos a la Punta o a un Barranco menos decadente,
más sobrio y feliz?

Pero tu olor se ancla entre las rendijas de mi historia
y aprendo el juego colectivo de amor-odio
que tus naturales ensayan en las cervezas del viernes.
No soy de ti, y te vivo más, pero en la triste certeza
de no dejar ni una huella en el cemento de mis pasos

SÓLO PIERDE LA LUNA.

Las heridas que no fueron
El silencio envenenado
El dolor que no ha pasado
Entre todos estos años

Una flor que se marchita
Mariposa que no vuela
Un banco que está vacío
En una sala de escuela

Grita la tierra toda
De buscarte entre la lluvia
Gime de tanto miedo
De ese miedo
que es sólo tuyo
De las marcas
que en mi quedaron
De la vida
que te he robado

Sólo pierde la luna
De no ver tu sonrisa
Y se pierde la hierba
De tu suave caricia

Grita la tierra toda
De buscarte
Entre la lluvia
Gime de tanto miedo
De ese miedo
Que es sólo tuyo
De las marcas
Que en mi quedaron
De la vida
Que te he robado.

NATURALEZA HUMANA

Me pasa que no me sé, no me nombro, no me vivo. Me pasa que me pierdo entre tanto ruido tan ajeno a mi verdad.
Me busco entre paisajes y gente, me busco en el incesante traficar de una ciudad sorda, ciega y muda... una ciudad abarrotada de calles con vitrinas relucientes que buscan seducir a mi bolsillo en el engaño de sus luces.
Calles con perros y niños sucios, que evito mirar haciéndome parte de la estampida humana que corre tras el verde del semáforo. Me busco entre tantas caras de personas ajenas a mi propia historia.
Me busco en la jauría loca.... tras un espacio en la micro, tras un cajero automático o simplemente tras la oferta del día en “Almacenes Paris”...
Me pierdo en las razones “sin razones” que pueblan mi existencia condenada; me pierdo en la lejanía del sentido de este “sin sentido” en que venero a la patria y la bandera.
Me voy perdiendo entre la multitud ocre de mis mañanas sin desayuno luchando por ganarle minutos al tiempo...
Y vivo, sigo viviendo. En este espacio global y difícil en que se derrumban sueños y torres- con la ironía global que tienen las desgracias- poniendo así, una vez más, en juicio público a los buscadores de quimeras.
No hay espacio para mi búsqueda entre las miradas desconfiadas que me evalúan con sospecha a causa de mis pantalones remendados y mi eterno chaleco roto. No hay encuentro posible si me desechan a primera vista por no calzar a medida con el molde pre definido (encantador, sonriente y curvilíneo) de una señorita “bien”.
Unos ojos me miran insistentes, un rostro moreno me ofrece mote y digüeñes, compro mirando esas manos antiguas curtidas de trabajo y tierra, manos hacedoras de pan, manos que tejen y labran la huerta, manos que contienen en sí un antiguo relato que se deja contar como un río correntoso, como el canto de los pájaros, como la brisa en la hierba, ese cuento que nadie oye, que yo no oigo, pero que está vivo, oculto en cada recóndito lugar de esta ciudad...
Trato de verme en ese rostro, lleno de sol e historia y, sin embargo, no soy yo... quiero encontrarme en el remanso tibio y quieto de la orilla de un estero; oloroso a hierbas y tierra húmeda, pero no es mi lugar.
Me detengo a pensar, a pensarme. Soy un código en una tarjeta de plástico que me permite dinero automático y comida de mentira... una tarjeta que me designa un código de barra para leer y abrir puertas que, desde hace un tiempo, carecen de una sencilla manija.
En este mundo de chips y números, mi password me permite acceso a la ventana de la Web en internet... pero no me encontraré en el sistema binario de la globalización instantánea, ni en los botones de un “mouse” que no activaran ningún programa Microsoft en mi...
Mi naturaleza humana es más simple que la luz eléctrica y más compleja a la vez.
Mi naturaleza humana es lo que suelo perder en el torbellino de lo cotidiano.
Mi naturaleza humana me hace tu semejante, y contigo quisiera avanzar a veces, cuando el frío hace menos soportable esta soledad.
Mi naturaleza humana me hace sentir y soñar, y por eso he venido, a ver si por fin hoy nos sentamos un rato... a conversar.